Dieta Baja En Hidratos De Carbono, Una Dieta Eficaz

He encontrado este artículo SUPER BUENO sobre la Dieta Baja En Hidratos De Carbono, tanto que la reproduzco entera con la esperanza que la mayor parte posible sea consciente de esta maladía que recorre nuestro mundo, nuestro intestino y nuestra mente, pues nos pasamos media vida teniendo en cuenta lo que vamos a comer y la otra media preocupados en como perder lo que hemos comido y ha sido perjudicial para nosotros y NO lo sabíamos.

Fantástica página y excelente artículo !!

Una dieta baja en hidratos de carbono es la dieta eficaz que le puede ayudar a perder peso. El problema es que si usted comienza la Dieta Atkins o la Dieta South Bech, o en general cualquier dieta baja en carbohidratos, sus amigos y la familia quizás piensen que hace algo peligroso. Por el contrario si sigue la normalidad y pretende hacer una dieta “típica”, vigilando sus calorías y comiendo poca grasa, nadie se extraña, aunque la realidad es que las dietas bajas en hidratos de carbono le aportan muchas ventajas, y realmente ayudan a perder peso, mientras que las dietas típicas no funcionan.

¿Cuál es el motivo de esta paradoja? Simplemente que las dietas bajas en hidratos de carbono no son todavía lo suficientemente populares, ni comprendidas por la sociedad. Además hay muchos intereses creados para que este tipo de dieta no triunfe, y la inmensa mayoría de los medios de comunicación, siguen transmitiendo el mensaje erróneo, de que hay que comer menos grasas y moverse más…y que ese es el único camino para adelgazar.

En esta web vamos a intentar explicar de forma sencilla, cómo funciona una dieta baja en hidratos de carbono, y cómo puede explicarla a sus familiares, para una mayor tranquilidad.
Cuando usted come carbohidratos, esos hidratos de carbonos hacen que su nivel de azúcar en la sangre aumente, y el cuerpo reacciona liberando insulina en su torrente sanguíneo. La insulina le dice a las células que hay que absorber el azúcar en sangre, y a las células grasas les dice “no liberar” grasas, ya que tenemos mucha azúcar en la sangre, y debemos usarla como combustible.

Como puede verse, el efecto es doble, por una parte, no se liberan grasas como combustible, y por otra parte, las células absorben el azúcar en sangre, y el exceso de esa azúcar que no se ha utilizado como combustible, pasa por diversos procesos y se termina acumulando como depósitos de grasas.

Casi siempre comemos más hidratos de carbonos de los que necesitamos, ya que como hemos visto, uno de trabajos de la insulina es sacar el azúcar de la sangre, y cuanto antes mejor, porque niveles elevados de azúcar en sangre dañan el cuerpo. Esa es la razón por la que los diabéticos tienen tantos problemas de salud ( ceguera, problemas de circulación, etc.), ya que su deficiencia de producir insulina, hace que tengan un nivel alto de azúcar en sangre.

Sin embargo, cuando usted come algo con mucha azúcar, nuestro organismo entra en pánico (porque sabe que es muy dañino para el cuerpo) y reacciona de forma exagerada, liberando más insulina de la necesaria. Esto hace que el nivel de azúcar en la sangre baje muy rápido, y el organismo percibe señales de que “quiere más azúcar” para incrementar el nivel…Es por este efecto que por más carbohidratos que comemos, siempre necesitamos y queremos comer más.

También es el fundamento por el cual las empresas que venden galletas, las venden en paquetes con 30 unidades, y el helado lo venden en botes cada vez más grandes, ya que una persona puede fácilmente consumir grandes cantidades de hidratos de carbono.

Simplemente para que quede claro el ciclo; comemos hidratos de carbono, el cuerpo sobre reacciona y libera insulina para actuar sobre el nivel de azúcar en sangre, el nivel de azúcar cae, y el cuerpo pide más hidratos para incrementar el nivel de azúcar en sangre, lo que hace que se libere más insulina….y vuelta a empezar.

Por lo tanto la insulina nos ayuda a protegernos del azúcar PERO en ese mismo proceso, hace que las células grasas no liberen su contenido como combustible, y con ello hace que el cuerpo no pueda quemar grasas.

Una de las grandes ventajas de las dietas bajas en hidratos de carbonos es que su cuerpo ya no libera tanta insulina, y su organismo pasa a utilizar las grasas, tanto las que consume, como las que tiene acumuladas en su cuerpo, como combustible.

Una dieta baja en carbohidratos es aquella que permite consumir unos 30 gramos de hidratos de carbono al día. En ese nivel su organismo no libera mucha insulina, así que su cuerpo quema las grasas que ingiere, y si usted necesita más combustible, sus células grasas liberan su contenido a su torrente sanguíneo para ser utilizado como combustible.

Cuando usted come una cantidad grande de carbohidratos, cien, doscientos gramos, o los típicos 300 gramos de la dieta estadounidense, su cuerpo libera insulina en cantidades enormes, y eso hace casi imposible quemar la grasa acumulada, y al mismo tiempo se hace muy fácil seguir acumulando más.

Sin embargo hay personas que comen muchos carbohidratos y no engordan, y eso lo vamos a explicar en su momento, pero primero es necesario entender este proceso básico, ya que es la clave por la que las personas adelgazan fácilmente cuando dejan de comer hidratos de carbono.

Mucha insulina hace que se almacene más grasa, mientras que poca insulina en el sistema hace que se queme y se utilicen las grasas acumuladas.

El dogma que existe hoy en la sociedad es que debemos comer menos y hacer más ejercicio. Lógicamente no quiero que nadie malinterprete mis ideas, yo considero que hacer ejercicio es bueno e importante para lograr una buena salud, pero simplemente expongo que tan solo hacer ejercicio, no ayuda a adelgazar, es necesario modificar de forma importante la alimentación, y no solo pensar que al hacer ejercicio consumo más calorías, y por eso comiendo igual, voy a perder peso. Si esto fuese tan sencillo, millones de personas ya habrían dejado de ser obesos.

Si adoptamos el camino de comer una dieta baja en grasas (dieta típica), cuando la insulina se libera en nuestro organismo, no hay mucha grasa que almacenar, y en caso de comer muy poco, sus células grasas quizás se tengan que ver en la necesidad de liberar su contenido como combustible para el organismo, sin embargo esta forma de alimentarse es extremadamente dura, causa muchas insatisfacciones en los individuos, y no pueden ser mantenidas por mucho tiempo.

Este es uno de los principales motivos por los que las dietas bajas en grasas no se pueden mantener por mucho tiempo, y porque una dieta baja en hidratos de carbonos es una dieta efectiva para perder peso y tener una mejor salud.

Seguir una dieta baja en hidratos de carbonos es fácil

Es lógico que se pueda adelgazar siguiendo una dieta baja en grasas y calorías, pero es difícil y requiere disciplina. Esta es una de las razones por las que muchas de estas dietas implican formar parte de un “Grupo de Apoyo” donde todos se dan ánimos para seguir resistiendo la tentación de comer más.

¿Por qué es tan duro? Pues porque usted come hidratos de carbono, y como vimos en el post anterior, eso implica que quiere más y su cuerpo así se los pide….sin embargo usted limita de forma deliberada, y haciendo uso de su fuerza de voluntad, la cantidad de carbohidratos que va a comer. Esto hace que usted tenga sensación constante de “tener hambre”.

Cualquiera que ha tratado de comer menos durante mucho tiempo ha descubierto que es muy difícil. Es como correr cuesta arriba, ya que usted come lo que le hace querer comer más de lo mismo, y sin embargo en cierto momento, usted decide no comer más. Es duro, se puede hacer, pero es duro.

Una de las consecuencias de esas dietas es que la gente lo intenta unos días, unas semanas, o quizás unos meses, pero finalmente termina cayendo en la tentación, y vuelve a comer demasiado. Con este proceso, las personas suelen recuperar, e incluso superar el peso que tenían antes de comenzar esta dieta.

Uno de los grandes cambios que aportan las dietas bajas en hidratos de carbono es que el consumo de grasas y proteínas satisfacen el hambre de una forma muy completa. Cuando usted come proteínas, come una cierta cantidad, y su cuerpo no sigue pidiendo más proteínas. Un ejemplo práctico es que usted puede comerse 1, 2, 3 huevos, pero nadie siente la necesidad de comerse 8 huevos en una comida. Lo mismo pasa con la carne, el pollo o el pescado. Uno come una porción generosa, o incluso dos, pero no necesita comer mucho más, ni el cuerpo lo demanda. En estos casos, no necesitas tener un grupo de apoyo que te ayude a no comerte seis filetes de pollo, o siete latas de atún, simplemente comes la cantidad que te apetece, y cuando estás saciado, ya no necesitas más.

Con los hidratos de carbono uno nunca tiene suficiente. Es fácil comer demasiado, y luego querer comer unas galletas, y de postre un helado!! Cuantos más carbohidratos comes, más carbohidratos quieres….

Tengamos algo claro, limitar el consumo de hidratos de carbono a 30 gramos al día no es tan simple. Pero es muchísimo más fácil que tener que combatir la sensación de hambre que producen las dietas bajas en calorías y grasas. Al comienzo, su lengua y su mente querrán disfrutar el sabor dulce en su lengua, pero después de unos días tanto la lengua como la mente lo superan y se olvidan. Mientras eso ocurre, sus células grasas siguen liberando su contenido en sangre, para ser usado como combustible en sus células. Justo al revés de lo que pasa con las dietas bajas en calorías y grasas, que se hacen cada vez más difíciles de mantener, la opción de comer bajo en hidratos de carbono, se va haciendo cada vez más fácil con el tiempo.

La realidad es que una dieta baja en hidratos de carbonos es mucho más fácil de seguir que una dieta baja en grasas y calorías.

No una dieta baja en hidratos de carbonos sino una dieta baja en insulina

En realidad comer pocos hidratos de carbono no debe entenderse como una dieta, ya que no es algo temporal, sino que debe verse como una nueva forma de alimentarse, y con carácter permanente, si es que se quieren disfrutar de los beneficios, no solo en la reducción de peso, sino en la mejora de la salud que va usted a experimentar cuando consuma pocos carbohidratos.

Es realista asumir que algún día caerá en la tentación de comer hidratos de carbono, todos somos humanos, y a todos nos pasa, pero simplemente hay que saber que hemos comido mal, y que debemos volver a comer bien, sin remordimientos ni culpabilidades.

Hagamos un pequeño resumen de todo lo comentado hasta el momento.

La insulina tiene tres efectos nocivos y que usted no quiere:

1.- En el proceso de eliminar el nivel de azúcar en la sangre, bloquea el que las células grasas puedan liberar su contenido.

2.- Ordena al cuerpo a almacenar grasas, mientras haya azúcar en sangre que podemos usar como combustible.

3.- Al eliminar el azúcar en sangre, envía señales al cuerpo de que necesitamos más hidratos de carbonos, para mantener el nivel en el organismo. Es decir, crea el anhelo de más carbohidratos.
Ya que es la insulina la culpable de estos problemas, nuestra dieta no debería llamarse “dieta baja en carbohidratos” sino que es una dieta baja en insulina. Nuestro objetivo principal debe ser mantener un nivel bajo de insulina en nuestro cuerpo. Se podría llamar “dieta alta en proteínas”, “dieta alta en fibras”, “dieta alta en grasas”…da igual, tan solo hay que entender que ni las grasas, ni las proteínas, ni la fibra aumentan la insulina en el cuerpo. Solo los hidratos de carbono, solo los carbohidratos, incrementan la liberación de insulina.
Cuando hay muy poca insulina, su cuerpo tiene que quemar la grasa. Esta llega a ser el combustible principal, y su cuerpo mejora realmente en el proceso de quemar grasas. Pasamos de un modelo de quemar azúcar como combustible, a quemar grasas como combustible.

Si desea bajar de peso de forma rápida, mantenerse en su nuevo peso por mucho tiempo, y no solo no perjudicar su salud, sino mejorarla de forma muy importante, entonces lo que usted necesita es una dieta baja en insulina.

Uno de los factores más importantes acerca de una dieta baja en insulina es que usted no perderá músculo. Mientras que su alimentación aporte suficientes proteínas, usted podría perder veinte kilos, cuarenta libras, sin perder músculo. En realidad, si usted se ejercita, esta manera de comer hace más fácil ganar músculos. Esto no sucede con dietas bajas en calorías y grasas. Es verdad que se puede adelgazar comiendo menos, ya vimos que es duro, pero es posible durante un corto espacio de tiempo, una desventaja es que probablemente la mitad del peso que usted pierda sea músculo, y eso no es bueno.

Las personas que comen muchos carbohidratos, es decir, muchas papas, arroz, pasta, dulces, azúcar, galletas, helados, cereales, no pueden imaginarse una forma de comer sin estos ingredientes. Sin embargo no es tan duro como se pueden imaginar, y hay muchas sorpresas agradables simplemente por intentarlo. Los primeros días son los peores, pues se pasa por un proceso de desintoxicación, parecido al que hay que soportar para dejar de fumar, beber o las drogas (es un ejemplo, lógicamente dejar de comer hidratos es mucho más fácil que dejar las drogas). Al comienzo se anhelan los carbohidratos, dulces, galletas, papas fritas…Pero si en esos días comes lo suficiente, sin hidratos de carbono, pero con suficiente proteínas y grasas, estarás saciado y el deseo de carbohidratos, irá desapareciendo. Notarás que comes lo suficiente, que no tienes hambre, y que sin embargo tu peso disminuye. Cada vez pensarás menos en los hidratos de carbono. Mientras sigas alimentándote bien, estarás saciada, sin hambre y cada vez pensarás menos en los dulces. Desaparece la obsesión por los alimentos y la comida.

Debido a que los beneficios se notan de forma muy rápida, y que no se pasa hambre, es más fácil seguir en una dieta baja en insulina, o una dieta baja en hidratos de carbonos comparado con las dietas tradicionales bajas en calorías y grasas.

Una dieta baja en hidratos de carbonos no quiere decir cero carbohidratos

¿Por qué son malos los carbohidratos?

Lo crea usted o no, los hidratos de carbonos son muy poco naturales. Simplemente piense cuándo fue la última vez que vio un pan en el bosque, o unos cuantos spagettis en un campo, o una galleta o una barrita de cereales crecer al aire libre. Parecen tan sanos, normales y naturales que es difícil imaginar un mundo sin ellos, pero lo cierto es que durante millones de años el ser humano tuvo que vivir sin ellos, y vivía muy bien.

Nuestros antepasados empezaron comiendo carne al menos desde hace dos millones de años. La agricultura se inventó hace tan solo diez mil años, que aunque parece mucho, en términos de evolución es como decir que se inventó el lunes pasado. El ser humano como especie no ha podido evolucionar lo suficiente para asimilar un incremento tan grande en el consumo de los hidratos de carbonos. Nuestros cuerpos literalmente no saben qué hacer con los 300 gramos de carbohidratos que reciben cada día.

Si usted mantiene su consumo de hidratos de carbono por debajo de los 30 gramos al día, no solo conseguirá estar más delgado en un plazo corto, sino que mejorará su salud también. Dormirá mejor, tendrá menos cambios de humor, menos depresiones, y un incremento en su energía y actividad.

Seguro que está pensando; ¿Nuestros antepasados comían frutas, verdad? Claro que sí, pero disponían de frutas durante una pequeña parte del año, con una variedad limitada, no la increíble abundancia de hoy en día. Has pensado que hoy podemos tener la fruta que queremos, en el mes que queremos, con independencia de que sea una fruta exclusiva de Indonesia?

Las frutas, como tantas otras cosas, han sido perfeccionadas, y ahora contienen mucha más azúcar que antes. Los productores saben que una fruta dulce se vende mejor que una normal, y poco a poco las variedades que se sacan son cada vez más dulces, y con menos fibras.

Además la mayoría de las frutas se dan en árboles, y para nuestros antepasados esa recolección era muy compleja. Hay científicos que piensan que nuestra evolución rápida, especialmente nuestro crecimiento a nivel del cerebro, llegó a ser posible porque nos adaptamos a una dieta rica en proteínas.

Ocasionalmente, nuestros antepasados encontraban un panal o fruta madura, y ellos se daban un festín. Incluso existe la teoría de que al ser los hidratos de carbonos tan raros de conseguir, y ya que unos pocos carbohidratos podrían hacer la diferencia entre vivir y morir, las personas más fuertes, las que tenían unos mayores deseos de comer carbohidratos sobrevivieron mejor y tuvieron más descendencia.

Las malas noticias son que ahora los hidratos de carbonos son muy abundantes y accesibles. Hay empresas dispuestas a explotar nuestro anhelo de comer cada vez más carbohidratos, y mucho dinero en juego, no solo para las empresas de alimentos y bebidas, sino también para las compañías farmacéuticas que nos ayudan a sobrevivir a los problemas que causa el consumo excesivo de hidratos de carbono. El mundo Occidental ahora tiene una epidemia de diabetes, obesidad y enfermedad cardiaca debido al consumo desmedido de hidratos de carbonos. Y lo peor repito, es que hay mucho dinero en juego, y mucho interés en que todo el mundo siga consumiendo carbohidratos.

Algunos no engordan y no siguen una dieta baja en hidratos de carbonos

Un tema interesante que nos quedaba pendiente era ver ¿por qué no engordan algunas personas que comen muchos hidratos de carbono?

Esta es una buena pregunta, con una respuesta interesante. Primero hay que entender que las personas no somos 100% iguales, y que todos tenemos una herencia genética, que explica que de padres obesos, es mucho más probables que salgan hijos obesos. Adicional a esto, la reacción de nuestros cuerpos ante la acción de la insulina, también tiene diferentes matices.

De esta forma vamos a poder explicar, no solo que hay personas que comen más carbohidratos y no engordan, sino también otra pregunta muy interesante que es ¿Por qué engordo ahora comiendo lo mismo que comía cuando era joven, y entonces no engordaba?

El problema comienza desde pequeños, cuando recibimos una alimentación muy elevada en hidratos de carbonos. Como ya se ha explicado, esta ingesta elevada hace que el cuerpo anhele más carbohidratos, y cada vez comemos más alimentos ricos en hidratos de carbono. Nuestro cuerpo reacciona y comienza a liberar insulina en la sangre y nuestro páncreas comienza a trabajar horas extraordinarias desde muy pronto.

Esta situación se puede mantener bien mientras somos niños, adolescentes, y algunos también lo soportan mientras tienen veinte o treinta años, pero de pronto algo comienza a cambiar, y comiendo lo mismo que comíamos antes, ahora engordamos. ¿Por qué? Porque nuestras células empiezan a ser resistentes a la insulina, y ya no reaccionan de igual forma a la presencia de la insulina en sangre. Cada vez debe liberarse mayor cantidad de insulina, pues cada vez la insulina es menos efectiva removiendo el azúcar de nuestro torrente sanguíneo. En resumen, lo que antes comíamos y éramos capaces de “manejar” ya no puede manejarlo nuestro cuerpo. Si se libera más insulina, significa que cada vez menos grasa se libera y se quema, comenzando así el proceso que nos lleva al sobrepeso y a la obesidad. Recordemos que a mayor presencia de insulina en sangre, mayor “bloqueo” de las grasas en nuestros tejidos grasos, y menor utilización de las grasas como combustible.

Si esta resistencia a la insulina empeora, la persona puede padecer diabetes del tipo 2, que hay que diferenciar de la tipo 1, que suele presentarse en niños y jóvenes, y que está motivada por un páncreas que no produce insulina. En el caso de la diabetes tipo 2, el páncreas libera insulina, pero nuestras células ya son resistentes a la acción de la insulina. La insulina deja de tener efecto, en lo referente al control de la glucosa en sangre, sin embargo la insulina sí sigue haciendo que almacenemos grasas, y no liberándola para ser quemada como combustible.

Este proceso de resistencia a la insulina se da en unas personas de forma más acentuada, y en otras personas de forma más leve. Es por eso que comiendo la misma cantidad de hidratos de carbonos, hay quien engorda (tiene una mayor resistencia a la insulina) y otras personas no engordan.

De igual forma, lo que comíamos de jóvenes implicaba que el cuerpo liberaba una cantidad X de insulina. Ahora, que ya hemos desarrollado cierta resistencia a la insulina, nuestro cuerpo tiene que liberar una cantidad 2x para manejar esa misma comida….El exceso de insulina en nuestra sangre hace que engordemos más que cuando éramos jóvenes.